Cuánto estás dispuesto a dejar

Ellos se conocieron por casualidad. Él salvó su vida en un accidente. Ella, en agradecimiento, decidió que [él] le acompañe a "enterrar" a su abuelita. Luego que él le entregó un día de su vida, también [él] le pide que le conceda un día de su vida, porque tal vez - quien sabe - ya no se volverán encontrar.

Luego que ambos comparten su vida por un día, ya en la despedida, él le dice:
No olvides que aquí, del otro lado del mundo hay un hombre que daría la vida por tí.

Él no sabía que esa frase le costaría pasar casi toda su vida encerrado en una cárcel.
El gobierno había informado que él había muerto en un accidente, pero sin embargo le habían puesto en la cárcel.

Ella al enterarse que él había "muerto" decidió irse a vivir al pueblo de él, con la esperanza - quizás - de encontrar un hombre que estaría dispuesto a dar la vida por ella, como él le prometió.

Ella dejó a su familia, dejó sus amigos, sus tradiciones, sus diversiones y toda su vida, con la esperanza de encontrar - algún día - aquél hombre que daría su vida por ella.

En la historia bíblica hay un episodio que nuestro señor Jesucristo - quién dio su vida por nosotros - nos dice:

Cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padres, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Mateo 19:29

En nuestro crecimiento en la vida cristiana tenemos que dejar algunas cosas (diversión, músicas que no edifican, películas, programas de televisión, amistades y hasta la familia) cuando no nos ayudan en nuestro crecimiento personal y espiritual y en nuestra relación con Dios.

La decisión de dejar no es fácil, es difícil más aún cuando hemos estado acostumbrado a ello, pero la recompensa es grandioso.

La mujer que dejó toda su familia - y prácticamente - su vida, y se fue a vivir a otro pueblo con la esperanza de encontrar al hombre que daría su vida por ella, luego de muchos años logró encontrarse con él.

En nuestro caso, nuestro señor Jesucristo nos dice que recibiremos 100 veces más y al final de nuestra vida disfrutaremos de la vida eterna.

Algo que aprendí en la vida es que cuánto más nos demoramos en obedecer a Dios, más se demora en cumplir la promesa y los deseos que Dios tiene para nosotros.

Qué tanto estamos dispuestos a dejar, será el detonar para saber qué tanto estamos dispuesto a llegar y alcanzar.

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